sábado 21 de julio de 2007

Familias y su herencia: los pastes

Familias como Rule, Trevethan, Skews, Straffon, Rabling, Hosken,

tienen sus orígenes en Inglaterra. Y aun cuando en aquel país del Reino Unido escriban sus historias, México permanece en comunión con ellos, pues desde hace tres generaciones sus descendientes siguen escribiendo páginas desde su cuna: Hidalgo.

Ciertamente varios integrantes de estas familias no conocen al máximo los detalles de sus ancestros; pero en el baúl de los recuerdos manifiestan voluntad por contar con un pedacito de la tierra de donde llegaron sus abuelos, bisabuelos, tíos abuelos.

Ellos —los Trevethan, los Skews, los Straffon, los Hosken— conversan con su propia descendencia y dicen que sí, que llevan sangre inglesa, que hay una ventana en forma de mapa por donde siguen la huella que dejaron, desde Cornwall hacia México, los miembros de la Compañía de Aventureros que arribaron a tierras mineras en busca del metal prometido.

No llegaron a tener lo que esperaban. Sin embargo, a pesar de que defendieron y conservaron sus tradiciones y su cultura, dejaron una herencia en Hidalgo.

Entrevistados en sus domicilios, en Pachuca y Real del Monte, e incluso en Cornwall, dieron vuelta a la memoria y revisaron su corazón en espera de los recuerdos.”

Esto que les presento es apenas un fragmento del capítulo “Voz de los ya idos” del libro “Cementerio británico de Real del Monte, espíritu de un pasado”. Pero también quiero comentarles que una de las herencias que dejaron los ingleses y del que comentó Estela Pascoe, quien lleva un apellido totalmente cornish, esposa del ya fallecido Guillermo Straffon Rabling, me mostró un cuadernillo con recetas de cocina que realizó con sus amigas. La receta que rescato a petición de una amiga del blog –Carmen- es la de los pastes, platillo que trajeron los mineros-cornish a México-Hidalgo-Pachuca-Real del Monte.

El paste es una especie

de empanada rellena. Los cornish la preparaban con papa, carne y poro y era el alimento de los mineros. Lo llevaban en canastas al trabajo para bajar a las minas envueltos en servilletas y se conservaran en calor. Además, la creencia es que los mineros sostenían el paste de la orilla, es decir, de la "trencita" que está hecha a un lado para después tirarla a la mina y así enviarles alimento a los duendes. Hoy ya se les agrega chile y hay de otros sabores, entre ellos frijol, mole rojo y verde. En Cornwall, Inglaterra les llaman “pasty” y se llegan a vender con mucha frecuencia en algunos comercios. Aquí la receta:

Divida la pasta en tres partes. Extiéndala en forma oval, hasta que tenga aproximadamente un cuarto de pulgada de espesor. Ponga una capa de rebanadas delgadas de papa sobre la pasta y agregue perejil u otro saborizante. Cubra con una capa por la mitad, presionándola con los dedos para formar ondas y trenzas. Coloque sobre sartén enharinada. Hornee a alta temperatura, hasta que la pasta cambie de color; después reduzca la temperatura y hornee durante 45 minutos.

Foto 1: Portada del libro

Foto 2: Los pastes. Carlos Sevilla Suárez